El botafumeiro de la Catedral de Santiago
¿Qué es el botafumeiro?
El botafumeiro es un gigantesco incensario de latón plateado que pesa 62 kilogramos y mide 1,60 metros de altura. Colgado de una cuerda atada a un mecanismo de poleas en la cúpula central de la Catedral, ocho hombres llamados "tiraboleiros" lo balancean hasta alcanzar una velocidad de 68 km/h, recorriendo un arco de 65 metros de punta a punta de la nave del crucero a una altura de 20 metros.
El espectáculo dura apenas dos minutos, pero es absolutamente hipnótico. El humo del incienso llena la Catedral, la cuerda cruje, el enorme incensario pasa rozando las cabezas de los fieles y el olor a mirra e incienso impregna todo el templo. Es uno de esos momentos que quedan grabados para siempre en la memoria del peregrino.
Origen e historia
La tradición se remonta al menos al siglo XI, aunque el botafumeiro actual es una réplica de 1851 (el original de plata fue robado por las tropas de Napoleón en 1809). Su función original era práctica: purificar el aire de la Catedral cuando cientos de peregrinos llegaban tras semanas de camino sin apenas poder lavarse. El humo del incienso disimulaba los olores y, según la creencia medieval, desinfectaba el ambiente.
A lo largo de la historia ha habido accidentes célebres: en 1499 el botafumeiro salió volando por una ventana durante la visita de Catalina de Aragón, aunque nadie resultó herido. Hoy las medidas de seguridad son rigurosas y el mecanismo se revisa antes de cada uso.
Cuándo verlo
El botafumeiro no funciona todos los días. Se utiliza en las festividades litúrgicas principales (25 de julio, día de Santiago, es garantía segura) y cuando algún grupo de peregrinos o cofradía paga la tasa correspondiente (unos 450 euros por uso). En la práctica, durante la temporada alta se activa con bastante frecuencia. Consulta el calendario de la Catedral o pregunta en la Oficina del Peregrino al recoger tu Compostela.